El duelo provocado por la muerte de un ser querido es una forma de preparar el corazón para mantener a ese ser querido presente a pesar de su ausencia. Por eso una de las mejores formas de vivir el propio duelo y acompañar el duelo de otros es aprender a usar la memoria, el dulce y el amargo recuerdo, celebrando una vida vivida, una vida brindada, una vida compartida... Así es como vienen a mi mente recuerdos de ella presente en muchos momentos importantes de mi vida, así que, en medio de mi más profunda tristeza por su muerte, mi corazón se alegra por haberla disfrutado tantos años y saber que estará presente en mi vida mientras yo viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario