miércoles, 27 de marzo de 2013

Cuando te traicione el día

Mírate,
te detienes frente al tiempo y te deshojas
y te llega el invierno que no soportas
para ceñir contra tu cuerpo
el puñal traicionero de tu soledad.

La nieve cubre ya la alfombra de hojas
vencidas por el viento impetuoso,
que, aun marchitas,
me recuerdan tus horas desgarradas del corazón,
         atravesadas con el puñal del olvido,
                   tocadas por el cenit del tiempo.

Con un cendal cubres tu cuerpo para esconderte toda
y dentro de tu alma nace la esperanza
de que volverás con las alas desplegadas
cuando la primavera llegue
regalándote la libertad del vuelo.

Ojalá que la primavera aún te alcance
y levante para ti las ilusiones que ya no morirán;
así, cuando el rocío helado cubra tu amanecer,
la alborada que festeja al sol
anunciará un nuevo día
que aparecerá al mundo en tu mirada.

Cuando te traicione el día
y se escape la penumbra de tu noche,
recuerda que siempre podrás mirar,
            —al final de la tarde—
como se pone el sol en la mirada
que alguna vez fue tuya
             —sólo para ti—
gozando de alegría
             —a la distancia el tiempo—
mientras cae de tu rostro la desesperación al vacío
             ....cuando termine el día.



La ciudad del sinsentido, 24 de septiembre de 1998.

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