I
Tan cansado como me siento y aún mi espíritu quiere recorrer mil caminos para llegar a tí, amor incansable, pequeña luna con rostros infinitos...
II
Mirar tu cuerpo dormido es como contemplar un continente lleno de sitios para soñar con el amor que deseo darte cuando despiertes...
III
Escucharte, aunque no sepa nada del dolor de tus palabras ni de tus silencios, es una extraordinaria forma de dejar que se muera la tarde para que llegue la noche...
IV
Terminaré aprendiéndome de memoria todos los caminos de tu cuerpo...
V
¡Qué las hermosas voces de la noche se lleven mi cansancio y mis sentidos despierten para entregarme por completo a tus amoríos!
VI
VII
VIII

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